Un silencio extraño, pero no incómodo, transcurrió entre los dos. Habían sido pareja durante mucho tiempo, no eran desconocidos el uno para el otro, pero el hecho de haber terminado su relación hizo que ambos se sintieran extraños.
Después de la cena, Seo-young se dio un baño para quitarse el cansancio. La bañera de ciprés era nueva. Se sintió honrada de ser la primera en meterse en una bañera nunca antes usada.
De repente tuvo un pensamiento. Quería vivir en un lugar como este por el resto de su vida. Por lo general, rara vez se metía en una bañera, excepto cuando iba a un baño público; por no hablar de una bañera de ciprés.
Estiró las piernas. La bañera era más grande y ancha que una de tipo prefabricada, no resultaba incómoda, aunque estirara las piernas.
Gracias a Yoon-woo, logró reconocer el tipo de material.
Habían viajado antes de graduarse y ahí es cuando vio la primera bañera de madera en su vida. Entraron juntos al baño y entre risas le enseñó sobre ese tipo de material. Fue sorprendente porque los únicos tipos de bañera que ella conocía estaban hechos de azulejos o porcelana.
Y luego en esa bañera ellos…
Después de recordar eso, Seo-young se echó agua en la cara.
¿Qué estaba pensando?
Ya sea por el agua tibia o por los cálidos recuerdos en su mente, su rostro se puso aún más caliente.
Su cuerpo recordaba a Seo Yoon-woo. Sus pechos se sentían apretados, y las puntas de sus pezones se pusieron erectos.
Levantó las rodillas y hundió la cara entre ellas. Deseando que el calor de su cuerpo se disipara, se estremeció y endureció los hombros.
—Huhh…
Tal vez era porque sus pechos estaban presionados contra sus muslos.
Seo-young quería llorar.
Sentía que pecaba contra Yoon-woo, quien estaba a unas cuantas habitaciones.
Ya no tenían una relación, ahora tiene que vivir completamente sola.
No sabe por qué está llorando.
Se lavó la cara para limpiarse las lágrimas.
Salió con rapidez de la bañera, queriendo alejarse de extrañas expectativas que empezaban a acumularse en su vientre. El repentino movimiento hizo que la cabeza diera vueltas. Agarrándose en la pared e inclinando la cabeza, suspiró.
Poco a poco abrió los ojos, vio sus pies sumergidos en el agua. Observó todo, desde los dedos del par de pies blancos y brillantes hasta los tobillos delgados y piernas rectas.
Después de examinar su cuerpo, dirigió su mirada al espejo. Se reflejaron las mejillas sonrojadas de su rostro. Tenía los ojos llorosos y los labios más rojos que de costumbre.
En un instante, un pequeño demonio susurró en su corazón.
|Intenta seducirlo sólo una vez.|
Se le escapó un ahogo caluroso. Desde que abandonó a Yoon-woo por 50 millones de wones, no era digna.
|Pero nadie lo sabrá.|
Esta villa estaba en un lugar remoto. Solo había un camino que conducía al lugar y no había personas cerca, incluso no había edificios alrededor.
Solo necesitaba dejarse llevar al menos una vez. Puede mantenerlo en secreto. Después del fin de semana, romperá lazos con él y fingirá que nada pasó, ¿verdad?
Tocó el fregadero con manos temblorosas.
Además, él también había roto con su novia más reciente.
Seo-young tenía una muy buena excusa: la defunción de su padre, al que había cuidado durante mucho tiempo. Al estar taaan vulnerable, necesitaba apoyarse en su dulce exnovio.
Si se lo pide así, Yoon-woo no podrá negarse fácilmente. Puede que esté confundido al principio, pero terminará compadeciéndose de ella y cederá al menos una vez. Porque es un hombre amable que la trajo a este lugar para que cambie de aires.
Con que pase una vez sería suficiente. En el futuro estarán separados para siempre, ¿por qué no dejar un último recuerdo atrás?
Nadie sabe que están solos, y él no es del tipo de hombre que anda presumiendo de haberse acostado con su exnovia
Estaba destinada a estar triste por el resto de su vida, inmersa en los recuerdos que le vengan a la mente. así que debería dejarse llevar al menos una vez.
(Becky: Miren lo que piensa una por caliente ._. )
Sintiendo la garganta seca, tragó saliva. Luego abrió el agua caliente, tomó una ducha ligera, y con solo su bata de baño puesta, agarró la manija de la puerta del baño.
Yoon-woo estaba de pie tomando café con una apariencia limpia y ordenada como de costumbre. Habían estado saliendo juntos durante cuatro años, pero hoy era la primera vez que lo veía tomar café con tanta tranquilidad. Ella era la que solía tomar mucho café cuando estaban en la universidad.
—¿Has terminado de asearte?
—Sí…
—¿Todo bien con la bañera?
A diferencia de ella, que sentía que su corazón estallaría, él parecía tranquilo.
Por supuesto, Yoon-woo no adivinaría lo que estaba pensando Seo-young.
—Tienes suerte, Seo-young. Originalmente, iba a estrenarlo yo primero, pero fui generoso-
Las palabras traviesas se cortaron en seco.
Con manos temblorosas, incapaz de superar la tensión, Seo-young había abrazado la cintura de Yoon-woo.
Él no pareció avergonzado ni enojado por el toque repentino.
—¿Por qué?
Solo le preguntó la razón con voz tranquila.
¿Qué debería responder? ¿Que quiere que se acuesten solo una vez? Eso suena demasiado barato. Cuando trató de pedirle consuelo, se resistió a decirlo porque iba a sonar como una actriz en una película porno. En su mente todo había resultado bien, pero no anticipó que Yoon-woo le preguntaría el por qué.
El corazón del cobarde Seo-young comenzó a encogerse.
¿Debería hacer como si nunca hubiera pasado?
La voz tranquila de Yoon-woo parecía revelar claramente cuál era su relación actual. Él había sonado tan seco, como si no tuviera sentimientos; el poco valor de Seo-young se esfumó. Sus brazos fueron perdiendo fuerza, y el agarre en la cintura se aflojó.
Levantó la cabeza, ocultando a duras penas su expresión de vergüenza.
—Yo, yo…
Él siempre ha sido así. No importaba de qué hablara, siempre la escuchaba con atención y nunca evitaba el contacto visual. Incluso ahora, también en un estado de posible vergüenza, pero con una expresión tranquila, esperaba a que ella hablase.
—Lo siento…
Pero todo lo que pudo decir fue una disculpa.
Había una diferencia con respecto al pasado. Él solía hacer rápidamente lo que ella quería incluso si, siendo el tipo de persona que no dice lo que piensa, no le dijera nada.
Confirmando una vez más cuán buen novio él había sido, Seo-young contuvo las lágrimas, apartó la mano y dio un paso atrás.
Pero su muñeca fue agarrada. Yoon-woo jaló de su muñeca hacia él. Perdiendo el equilibrio, ella se agarró de los hombros masculinos para no caer.
—¿Te sigo gustando?
El rostro de Yoon-woo se inclinó hacia ella. Si se acerca un poco más, podrían acabar besándose.
—Respóndeme.
El tono de su voz bajó. Los ojos negros estaban penetrando en sus verdaderos sentimientos.
¿Qué cambiaría si dijera que sí? Yoon-woo le preguntará el motivo de la ruptura y como es inteligente e ingenioso, no tendrá excusas válidas ante él. A decir verdad, unos 50 millones de wones… La presión en su corazón era pesada.
Él era amable y cálido, pero tenía un gran orgullo. Saber que 50 millones de wones pesaban más que él, le haría sentirse muy decepcionado de ella. Seo-young no quería eso. Incluso ya estaban separados, no quería quedar con una mala imagen.
—… Suéltame.
Él no soltó su mano.
Nerviosa, dijo cualquier tontería.
—Después de que rompí contigo, no tuve tiempo de conocer a otra persona. Tú sí saliste con otra mujer. ¿Sabes? Las mujeres, al igual que los hombres, tienen necesidades, y estas se pueden acumular…
Sin hacer ni un gesto, Yoon-woo se le quedó mirando.
—Debí haber perdido la cabeza por un segundo. Supongo que me dejé llevar y quise que alguien me consuele.
—¿Y si yo no estuviera parado aquí, sino otro hombre? ¿Hubiera sido lo mismo?
—Bueno, supongo que sí.
Seo-young evitó su mirada porque no podía soportar mirarlo directamente. ¿Estará decepcionado? Ella lo estaría, Reunirse con un ex solo para aliviar el deseo sexual.
Se sentía idiota. No debería haberse dejado llevar por sus instintos.
Pero esto era mejor. En vez de ser vista como una mujer sin escrúpulos que abandonó a su novio por 50 millones de wones, era mejor ser una mujer que se deja sacudir por sus deseos…
—¿En serio? Entonces haremos lo que quieres.
—… ¿Qué?
Tan pronto como levantó la cabeza, Yoon-woo la besó. No fue un beso dulce y tierno como a los que estaba acostumbrada. Este era sofocante y pesado; hacía que la barbilla se le pusiera rígida. Mientras sus lenguas y saliva se mezclaban, cerró los ojos.
Continuando con el acto, Yoon-woo le quitó fácilmente la bata de baño. Cuando la prenda cayó al suelo, él despegó sus labios y dijo:
—Está bien si lo hacemos aquí, ¿verdad?
Sólo entonces ella miró a su alrededor. No estaban en un dormitorio, sino en la cocina. Su espalda tocaba la encimera alargada donde él había estado de pie y tomando café. La corriente fría en su piel desnuda despertó su mente.
—Oh, no, espera un momento…
Él levantó sus piernas e hizo que le rodeara la cintura, como si no tuviera intención de escucharla.
—Jeong Seo-young, no sabía que fueras una mujer tan atrevida.
Los hombros de Seo-young se tensaron. De alguna manera, sentía crítica en la voz de Yoon-woo. Empujada por él, se convirtió en una figura tendida de espaldas en la encimera de la cocina.
Mientras observaba su cuerpo desnudo, lo vio sonreír.
—No sabía que fueras una mujer que se abre de piernas ante cualquier hombre.
—¡No! Eso es- ¡HAA!
Entristecida, lo negó, pero sus palabras se cortaron en seco. Un dedo se había deslizado dentro de ella. Teniendo el cuerpo humedecido por el baño previo, aceptó la intrusión sin dificultad.
Estaba acostumbrada a tener sexo con él. Cada vez que la tocaba, lo hacía con cuidado, como si tocara a un ser precioso, y le susurraba cariñosamente mientras se empujaba en ella con amor. Con él había aprendido que el sexo entre enamorados no es algo de lo que avergonzarse o sentirse culpable.
Por lo tanto, la situación actual era embarazosa para ella.
—¿Ya estás así de mojada? ¿Cómo lograste aguantar las ganas de que te la metan por acá?
Ella lo miró con el rostro rígido.
Él sacó su dedo mojado y frunció el ceño.
—Incluso si no soy yo, te mojarías igual…
Murmuró suavemente y recorrió uno de sus muslos con ese dedo.
Seo-young no podía creer la mirada de frialdad que recibía. Este hombre frente a ella no era el Yoon-woo que conocía.
—Quieres decir que no importa qué imbécil sea, mientras tenga un pene, será útil, ¿no? Entonces, yo también puedo hacer lo que quiera, ¿si?
Sonaba como intimidación. No podía creer las palabras que salieron de la boca de Yoon-woo, quien era un rayo de luz. En su sorpresa, sólo lo miró fijamente. Él le dió una sonrisa cegadora y no tardó en desabrocharse los pantalones.
—Los hombres somos muy convenientes. Cuando vemos a una mujer desnuda, se nos para.
Entonces recién fue consciente de su desnudez. Tardíamente, se cubrió los pechos con los brazos. Él se limitó a burlarse ante ese movimiento. La agarró por la cintura y la atrajo hacia él. Hubo un roce entre la húmeda entrada y su glande. Fue entonces que Seo-young, que conocía lo que venía a continuación, tembló.
—¿Por qué me miras así? ¿Ya no quieres hacerlo?
Yoon-woo le dio una última oportunidad. Si ahora decía que no, sabe que él detendrá todas sus acciones. Porque él era un hombre así. Pero no odiaba lo que estaba haciendo ahora. Aunque estaba sorprendida por las duras palabras y acciones, no quería darse por vencida.
Era su última oportunidad. No podía perder la última ocasión de sentir el toque de Seo Yoon-woo. Estaba a punto de decirle que estaba bien continuar, tirando todo su orgullo. Pero él habló primero, mirando con indiferencia los labios temblorosos.
—No puedes evitarlo, aunque yo no te guste.
—¡Mmmh!
Tan pronto como terminó de hablar, un gemido salió de la boca de Seo-young. Sintió que la parte baja de su abdomen estaba llena y que la fuerza desde la cintura hasta los dedos de los pies disminuía.
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