Con los ojos fruncidos, Yoon-woo minimizó el asunto. Cuando Seo-young no pudo decir nada debido a su asombro, él suspiró y continuó.
—Estoy seguro de que estarás deprimida por la muerte de tu padre… Estoy preocupado.
Palabras dulces y cálidas. Bajo la brillante y cálida luz de Yoon-woo, el oscuro y débil corazón de Seo-young susurró: “Dos días del fin de semana. Apoyémonos en Yoon-woo sólo dos días. Sin que nadie se entere. ¿No podemos dejarnos consolar por él en esos días y volver a nuestra vida cotidiana después?” La cara de su suegra se le vino a la mente por un momento, pero Seo-young fingió no recordar.
—Vayamos a descansar a un lugar tranquilo. No me sorprendería si te enfermas después de tanto trabajo y cuidados con tu padre.
—… De acuerdo.
Seo-young finalmente cedió ante su propio corazón. El que Yoon-woo haya roto con su novia alivió un poco la culpa.
***
Ella se rindió ante el sueño y cuando despertó, el coche ya había llegado a un lugar tranquilo. Seo-young salió del coche con cuidado.
Se encontró frente a una pequeña casa de campo en un suburbio arbolado. Había una montaña detrás del lugar, por lo que el aire se sentía más claro y fresco.
Con la mente en blanco, caminó por el jardín cubierto de césped. Aunque estuviera mal pavimentado, era el único camino que conectaba el chalet con la carretera.
—¿Te has despertado?
Yoon-woo, que se había adelantado, salió a su encuentro y le sonrió con picardía. Fue incómodo, pero ella le sonrió débilmente.
—Todo es tranquilo, ¿no es así?
—Sí, es agradable.
—Me alegro. Estaba algo preocupado de que no sea enteramente de tu gusto.
Aunque era un lugar para pasar sólo dos días, ella había estado aterrada; aun así, Seo-young sonrió. Él seguía siendo el mismo de antes; se sentía como si hubiera vuelto al pasado: Yoon-woo es su novio, y su padre todavía está vivo.
Al ver que la tez de Seo-young se ensombrecía al pensar en su padre, Yoon-woo tomó su mano.
—Entremos.
Él actuaba como si todavía fuera su pareja. Queriendo sentirse un poco mimada, le siguió en silencio.
Era evidente que la casa estaba recién construida, el olor a madera se mezclaba con el de la pintura. ¿Qué clase de persona construye una casa en un lugar como éste? Si se mira objetivamente el interior y el exterior, esta casa sería el chalet de una persona relajada. Oh, tal vez pertenezca a los padres o al hermano de Yoon-woo. Pensando así, Seo-young lo sintió aún más lejano de ella.
—¿Qué deseas comer? ¿Quieres un café?
—¿Tienes eso aquí?
Yoon-woo sacó una botella de café instantáneo del armario.
—Sí.
¿Por qué habría café en un chalet tan remoto? Estaba desconcertada, pero Seo-young sólo asintió con la cabeza sin pensar mucho.
La casa tenía los servicios de agua y gas para ser usados en cualquier momento. Ella se sentó en la barra alargada de la sala. Yoon-woo se le acercó con dos tazas en mano.
—Si te sientes cansada, incluso después de beber café, ve a dormir. El dormitorio de allí es el tuyo.
Le señaló la esquina derecha con la barbilla.
Mientras tomaba la taza de café en silencio, ella encogió los hombros. Dormitorio. Tal vez porque estaba a solas con Seo Yoon-woo, la palabra “dormitorio” sonaba dulce. Lo miró.
Aunque estaban solos en un lugar lejano, él tenía un comportamiento simple. Como si no sintiera alguna emoción por ella, quedando sólo como en la categoría de “ex”, lucía tranquilo en todo momento. Seo-young no se sintió bien al estar emocionándose por nada. Se bebió la mitad del café, antes de dejarlo a causa de un escozor en su corazón.
—Yoon-woo, estoy cansada. Iré a tomar una siesta.
—Sí, por supuesto.
La dejó ir despreocupadamente.
Con un caminar torpe y débil, ella dobló la esquina y desapareció.
***
En cuanto se oyó el clic de la puerta cerrarse, Seo Yoon-woo vertió el café en el desagüe.
Por precaución, no se acercó a Jeong Seo-young a propósito. Lavó la taza, la puso en el armario de tazas y movió lentamente su cuerpo para abrir el bolso femenino en el sofá. De lo cansada que estaba, ella había dejado su bolso ahí.
Lo que sacó del bolso fue el celular. Sosteniendo el aparato, se dirigió al dormitorio que acababa de ser ocupado.
No se oía nada dentro.
Regresó y enchufó la batería de repuesto al móvil que estaba a punto de descargarse.
Cerró tranquilamente el bolso y procedió a navegar en el celular cargando.
El teléfono no era de interés para nadie, así que no tenía contraseña. Yoon-woo revisó hábilmente el dispositivo. Había varios mensajes de texto con condolencias para tratar de aliviar el corazón roto de Seo-young. Imitó la forma de escribir de ella y envió breves respuestas de “agradecimiento”.
En contraste a cuando todavía eran pareja, el dispositivo ya no era tan ruidoso*. Había pocos números guardados, y los únicos contactos recientes eran llamadas cortas y mensajes informando del obituario de su padre.
(Becky: *Que ya no hay mucha actividad como recibir mensajes o llamadas).
Volvió a mirar cuidadosamente el celular y se dio cuenta de que ella había estado intercambiando muchos mensajes con una persona llamada Kim Hye-sun, siendo esta la única persona. Recordó a una “sub-gerente Kim”, que solía ser la verdugo de Seo-young cuando estaban juntos; debía ser esa mujer.
Antes de la ruptura, Seo-Young se había enfadado varias veces pensando que la sub-gerente Kim la desaprobaba.
Yoon-woo miró sin expresión la pantalla del teléfono y llamó a la sub-gerente Kim.
***
Estaba preocupada de que Yoon-woo viniera detrás de ella, pero este siquiera asomó la nariz. Quitándose la bata y poniéndola en la mesa auxiliar, Seo-young se desplomó débilmente en la cama. Ya no llevaba cuenta de cuántos días no ha dormido bien. Sin siquiera tener tiempo de pensar en su difunto padre o en su ex novio, se sintió desconcertada por los ruidos del exterior y cerró los ojos involuntariamente.
Cuando despertó, ya estaba oscuro alrededor. Y también parece que él no se ha acercado al dormitorio durante ese transcurso de tiempo. Una sensación de alivio se precipitó, pero también se sintió mal al mismo tiempo. Seo Yoon-woo era más dulce y cálido que nadie en el mundo, era un hombre que nunca se aprovecharía de su ex novia.
Por supuesto… Por supuesto que no es como si ella quisiera eso. Era una tontería. Una deuda de 50 millones de wones permanecía en el corazón de Seo-young. Ella era la que tenía la obligación de ni siquiera mirarlo. Es sólo que estaban a solas y que también habían existido sentimientos algo intensos entre los dos.
Entonces se oyó un fuerte sonido de golpes. Sorprendida, Seo-young se sentó de inmediato. La suave voz de Yoon-woo se escuchó al otro lado de la puerta.
—¿Todavía estás durmiendo?
—¿Eh? Oh no, acabo de despertar.
Había logrado dormir sin pensar en Yoon-woo. Cuando se despertó, su cabeza estaba un poco fresca, por lo que sintió la realidad más tarde. Aunque su débil egoísmo de apoyarse en el calor de Yoon-woo era asqueroso, Seo-young quería que se diera su capricho al menos durante dos días.
Cuando escuchó la respuesta de Seo-young, Yoon-woo entró cautelosamente en el dormitorio. Habló, mirándola con cariño.
—Deberías cenar.
—¿Cenar?
El día ya estaba oscuro. Seo-young estaba tratando de calcular la hora guiándose por la cantidad de luz que entraba por el hueco de la puerta, luego se sobresaltó. Ya eran más de las siete. La oscuridad ya había caído sobre la desierta villa suburbana. Habló con humildad.
—Lo siento. Sólo me la pasé durmiendo.
—No. Debes haber estado agotada.
Ese Yoon-woo seguía allí. Una persona amable que pone a los demás por encima de todo. Ella nunca había conocido a un hombre tan bueno en el mundo. Se quedó con ella incluso cuando enfermó… Hasta ahí llegaron sus pensamientos, luego apartó la mirada de él.
—Ahora que lo pienso. Tú también te trasnochaste. ¿Estás bien?
—He dormido un rato.
No podía preguntar dónde durmió, así que Seo-young se limitó a asentir. Él le hizo una seña.
—¿Te gustaría salir para cenar juntos?
—Sí…
Ella asintió y se levantó de la cama. Él se mantuvo a una distancia razonable y caminó delante. Su espalda la tranquilizaba, así que se sintió algo aliviada.
Era la primera vez que veía a Yoon-woo poniendo la mesa. Seo-young miró con curiosidad la familiaridad que tenía él al poner los platos. Suspiró mientras ponía la sopa de algas en el cuenco.
—¿Por qué me miras así?
—¿Eh? No, es que es raro… verte actuar así. ¿Lo hiciste tú mismo?
—Es comida instantánea.
—Ah, b-bueno.
El arroz, la sopa y el kimchi eran instantáneos, pero aun así estaba bueno todo. Seo-young se quedó mirando el cuenco tocado por Yoon-woo.
—Volver a encontrarme contigo y que me hagas de comer… Nunca imaginé que sería así.
—Supongo que sí. Después de patearme de tu vida con tanta frialdad.
La boca de Seo-young se cerró con fuerza ante la respuesta; no sabía si le estaba bromeando o hablando en serio. Mientras ella agachaba la cabeza en señal de culpabilidad, él habló, poniendo un vaso de agua delante.
—No importa, ya es parte del pasado.
Sus palabras fueron terriblemente desgarradoras. El pasado. Su separación ya era cosa del pasado. Ya no estaban juntos desde hace un tiempo. Ella era sólo una persona del pasado para él. La realidad le estalló en la cara con dolor.
—Ya no pienses en ello, anímate, come y duerme bien. Esa es la prioridad.
Mientras Yoon-woo seguía hablando, le tendió una cuchara. Seo-young cogió torpemente el cubierto y tomó una cucharada de su sopa. Definitivamente él no era bueno cocinando, ya que no pudo controlar la cantidad de agua ni con la sopa instantánea de algas. El sabor salado le provocó una extraña risa.
—¿Por qué te ríes?
—No… Es sólo que me gusta la comida preparada por los demás.
Cada noche, volvía a casa y preparaba la cena. La soledad que experimentaba estuvo bien durante uno o dos días, pero se volvió más dolorosa a medida que pasaba el tiempo.
—Me alegro de que te guste.
Él mantuvo una actitud sencilla. Ella no dijo nada más y se metió el arroz en la boca.
Esta era una cena preparada por Seo Yoon-woo y Seo-young iba a comérselo todo sin dejar migajas, para luego enterrar los recuerdos de este día en lo más profundo de su corazón.
Siempre que se sienta sola, si piensa en esta noche, notará menos la soledad, aunque él ya no esté a su lado.
Otra vez estaba a punto de llorar, así que continuó cenando con la cara contorsionada.
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