Asistieron algunos compañeros del trabajo de su padre, otros de Seo-young y algunos compañeros de la universidad con los que tenía más confianza. Eso fue todo. No tenía intención de hacer un espectáculo como los demás.
Al notar la vida que tenía, sin familia ni parientes, pensó que había vivido una vida muy solitaria, tanto ella como su padre.
Él murió a altas horas de la noche, como si fuera consciente de la carga laboral de Seo-young. Fue una suerte que el servicio funerario de 3 días se celebrara como uno de 2.
—Estás destrozada, ¿verdad?
Y, afortunadamente, el médico de su padre también se pasó por allí. Seo-young sonrió e inclinó la cabeza en señal de agradecimiento por el médico que estuvo dispuesto a venir tan tarde, incluso después de sus horas de trabajo.
—Tu padre deja atrás a una hija fuerte y valiente, así que descansará en paz.
—Gracias.
—Cuida tus comidas y vive con valentía.
—Sí.
El doctor sintió admiración por Seo-young, no pudo ver ni una gota de sus lágrimas. Pronto se retiró.
Ya era la última hora de la noche, cerca del amanecer. Sólo tres de los compañeros de su padre estaban bebiendo tranquilamente en una mesa de la esquina. Ninguno habló con Seo-young.
Ya no se sentía capaz de aguantar.
Entonces sucedió algo.
—Jeong Seo-young.
Seo-young, que había estado con la mirada perdida en el suelo, se sobresaltó. Era una voz que extrañaba tanto. Levantó la cabeza ante el sonido que hizo que su corazón se agitara, como si soplara una brisa refrescante.
—Seo Yoon-woo…
¿Cómo llegó hasta aquí? No tenía que preguntárselo. Como llamó a su antigua compañera de la universidad, seguro que fue ella la que había contactado con Yoon-woo..
Él dió un paso más para acercarse a ella, y luego la sostuvo en sus brazos. Seo-young estaba tan esbelta y delgada, como si fuera a romperse incluso con un poco de fuerza.
Las lágrimas, que había contenido desde la muerte de su padre, salieron a borbotones. Desde que su padre fue diagnosticado con cáncer terminal, se había preparado mentalmente para una despedida y pensaba que eso estaba bien. Pero, al ver a Yoon-woo, sus lágrimas se descontrolaron.
Murmuró mientras lloraba como una niña.
—Me siento tan mal por mi padre…
Él le dio una palmadita en la espalda sin decir nada. Ella continuó desahogando su dolor.
—¿Qué debo hacer? ¿Cómo podré vivir sola?
—Está bien.
—No está bien. Nada está bien en lo absoluto.
Las esquinas de los ojos masculinos se contorsionaron terriblemente al escuchar sus sollozos. El padre de Seo-young solía tratar a Yoon-woo con el mismo afecto que a un hijo y yerno. Todavía tiene recuerdos vívidos de él, y ahora es una persona que no volverá a ver.
—Siéntate un momento. Iré a presentar mis respetos a tu padre… por última vez. Regreso en un momento.
Las palabras “por última vez” sonaron tristes. Seo-young asintió y dio un paso atrás del agarre de Yoon-woo. Él le secó suavemente las comisuras de los ojos y se dirigió al quemador de incienso.
Mientras miraba la espalda masculina, Seo Young regresó de golpe a la realidad. Recordó que había terminado todo con Yoon-woo. Menos mal no había muchos ojos presentes, porque si sus compañeros de universidad hubieran estado cerca, se habría creado un gran alboroto. Entró en razón y contuvo su corazón. Él ya no era su amado.
Además, ¿acaso él no tenía un nuevo interés amoroso?
Seo-young trató de ignorar su miserable estado de ánimo. Ella había tomado el dinero ofrecido a cambio de abandonarlo. No tenía derecho a llorar o aferrarse a él.
—¿Cenaste?
Él le preguntó con amabilidad. El aroma del incienso desprendía de la mano masculina, mientras peinaba suavemente el cabello de Seo-young. Ella puso en blanco su expresión y alejó su cabeza para evitar el contacto. La frente de Yoon-woo se distorsionó.
—Ugh, sí. Algo así…
Fingiendo no notar su mirada, ella miró bruscamente a su alrededor. Un silencio incómodo fluyó entre los dos.
—¡Oh! ¿Tú quieres comer algo?
—No.
Le hizo un ofrecimiento alegremente, pero Yoon-woo se negó de inmediato. Ella asintió torpemente. Sentía que iba a volverse loca si no decía algo pronto, así que balbuceó cualquier cosa.
—B-bien. Es muy tarde, ¿no es así? Debes estar cansado. Ve a casa y descansa.
Lo miró con una sonrisa forzada. No era digna de ser lo suficientemente honesta como para decirle que no se fuera y que se quedara a su lado, así que se aferró a la razón tanto como pudo y mató sus sentimientos. Por alguna razón, él se quedó mirándola sin responder. Ella volvió a bajar la mirada. Yoon-woo hizo otra pregunta.
—No tienes otros parientes, ¿verdad?
—Así es.
Sus padres habían sido huérfanos en vida. Y Seo-young ahora también perdió a los suyos, compartiendo el mismo destino.
—Entonces… ¿Has estado sola todo este tiempo?
Seo-young sólo asintió en lugar de responder. La palabra “sola” se le clavó en el pecho. A diferencia de Yoon-woo, que había nacido como el hijo menor de una rica y armoniosa familia, su propia situación era completamente diferente; tenía el autoestima dañada.
—¿Cómo puedes estar sola?
—Está bien.
—Dijiste que nada estaba bien.
Mientras lloraba abrazaba a Yoon-woo hace unos momentos, su sinceridad se manifestó sin que pudiera contenerse. Nada estaba bien. Se sentía vacía, triste, solitaria y todo era difícil. Seo-young cerró la boca porque no tenía nada que decir. Después de mirar la hora, Yoon-woo habló.
—Después sigue la partida de la procesión fúnebre, ¿no? Estaré a tu lado.
Seo Yoon-woo siempre era amable. Tan dulce y cálido que le hacía querer apoyarse en él una y otra vez.
Este no debería ser el caso.
—Oh, no. No lo creo.
Seo-young sacudió la cabeza mientras trataba de disuadir a Yoon-woo. No podía apoyarse más en él. Procedió a decir cosas hirientes a propósito..
—Tú y yo ya no tenemos ninguna relación… Si haces eso, me sentiré en deuda contigo.
Le dijo a Yoon-woo que no tenían relación, pero sus palabras le regresaron como un boomerang. Seo Yoon-woo y Jeong Seo-young ya no tienen nada que ver. No hay ninguna relación de por medio.
Pero Yoon-woo fue consecuente.
—… No pienses así. Sólo quiero ayudarte.
—Eso… Pero creo que esto será una falta de respeto a tu novia. Si descubre que estuviste aquí, herirás sus sentimientos.
Recordó a Kim Hee-yeon, la recordó derramando lágrimas. Si esa mujer se entera lo de hoy, podría volver a llorar. No podía hacerle eso.
No, la verdad es que estaba siendo hipócrita. De hecho, tenía una oscuridad en su corazón que le hacía desear que Hee-yeon llorara. Incluso fue más allá, al punto de desear que esos dos se separaran. Porque estaba celosa de la mujer que se llevó a Yoon-woo. ¡Aún si ella misma había tomado el dinero para dejarlo!
—¿Novia?
Pero Yoon-woo le devolvió la pregunta con el ceño fruncido. Su voz sonaba enfadada, como si la estuviera acusando.
Seo-young respondió, poniendo excusas a espaldas de antiguo amado y por la necesidad de sacudirse el sentimiento de ser una mujer entrometida.
—Bueno, antes… Me enteré por los chicos*, me lo contaron el día de la boda.
(N/T: *Los amigos que tienen en común).
—Ah.
La usual apariencia amistosa y cálida de Yoon-woo ahora parecía fría en todas partes. Seo-young tragó saliva mientras se sentía mal por dentro, preguntándose si se había equivocado.
Él le respondió con calma.
—Es complejo decir que es mi novia. Salimos por un tiempo y luego partimos por rumbos distintos.
—Ustedes… ¿terminaron?
—Ni siquiera diría que terminamos. No nos llevábamos bien y no pasó nada, sería una exageración decir que estábamos en una relación.
Yoon-woo respondió con un tono molesto.
—… Ya veo. Lo siento.
Incluso mientras se disculpaba con palabras, la parte oscura del corazón de Seo-young sonreía. Estando en el funeral de su padre, la risa parecía querer salir de ella, así que se mordió el labio y bajó aún más la cabeza. Jeong Seo-young se sentía demente.
(Becky: Alv, estos van a ser tal para cual).
***
Yoon-woo se quedó a su lado, hasta que su padre fue enterrado. El solo imaginar lo solitario que sería tomar un taxi de camino a casa le aterraba, pero Yoon-woo se ofreció a llevarla en el asiento del copiloto. Él tenía un coche con un color inusual que pocos coches tenían en Corea.
—¿Vas a tu casa?
—Supongo que sí.
El asiento del copiloto se sentía como suyo y seguía siendo cómodo. Seo-young se apoyó cómodamente en el respaldo. Mientras conducía, Yoon-woo continuó con la conversación.
—Mañana es sábado, ¿vas a trabajar?
—No.
—Entonces, vamos a algún sitio a descansar.
—¿Qué?
Ante la sugerencia, ella giró rápidamente la cabeza. Pero él lucía tranquilo.
—Vas a estar más deprimida si te quedas sola en casa. Ya es fin de semana, así que vayamos a un lugar tranquilo y calmado para relajarnos.
—Oh, no… Yo, ¿por qué haría eso contigo?
Sorprendida al punto del sobresalto, Seo-young preguntó, como si fuera absurdo. Entonces, Yoon-woo respondió en un tono raro.
—¿Por qué? ¿Qué está mal?
—No… Woa, ha pasado un tiempo desde que rompimos. Pero, ¿nos vamos juntos, quién sabe a dónde, justo después del funeral de mi padre?
—¿Acaso no puedes?
Los ojos de Seo-young temblaron violentamente. La voz de Yoon-woo sonaba tan tranquila como si dijera: “¡No habrá problemas!” y ella casi se desmaya por ello.
—No es que no pueda… Por supuesto, gracias por estar a mi lado Yoon-woo. No hay nadie que trate tan bien a su ex novia como tú. Por cierto…
—Deja de decir en cada momento que hemos terminado.
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