El efecto de decir que ya no le quedaba alguna clase de sentimiento romántico por él fue tremendo. Yoon-woo no la volvió a contactar desde entonces. Ni siquiera se acercó a su casa o al trabajo. Como si la relación estuviera completamente finalizada, los dos no volvieron a coincidir en ningún lugar.
Al no ver a Yoon-woo como usualmente lo hacía los fines de semana, Seo-young pudo prestar más atención a su padre. Él llegó a un estado de delgadez extrema ya que le era difícil pasar los alimentos. Cuando lo veía, una esquina de su pecho dolía.
—¿Cómo está tu cuerpo?
—Está bien.
Su padre, cuyo rostro estaba oscurecido por la muerte, se esforzó por responder con ligereza. La mirada sombría del enfermo de cáncer terminal le rompió el corazón.
Seo-young se enteró por el médico de que le quedaba poco tiempo. Aunque ya todo estaba decidido, le aterraba la idea de perder a su único familiar.
—¿Qué estás haciendo estos días? ¿Por qué no ya no se ve a Yoon-woo?
—… ¿A Yoon-woo?
Seo-young sintió que su corazón se caía al vacío. Yoon-woo había sido tan bueno con su padre como un hijo biológico. A veces, solía acompañarlo en vez de ella. Su progenitor, quien había tratado casi como un yerno a Yoon-woo, parecía preocupado porque ya no podía ver ni el asomo de su nariz.
—Yoon-woo está ocupado. Tampoco ha pasado mucho tiempo desde que me uní a la compañía…
—Yoon-woo y tú, tengo que ver el momento en que se casen…
—No digas eso. ¿Acaso te irás a algún lugar?
Matrimonio… Probablemente no. Porque ya no hay nada.
Pero ella no podía ser honesta con su padre. Su corazón estaba pesado, pero no lo expresó, así que sólo sonrió torpemente.
En cuanto su padre empezó a dormir y ellanestaba a punto de tomarse un respiro, los mensajes en su teléfono empezaron a llegar como una ráfaga de bombas. Se preguntó qué había pasado, pero eran mensajes de sus antiguos compañeros de clases.
「¡Oye! ¿Qué ha pasado?」
「¿Has roto con Yoon-woo?」
「Seo-young, Yoon-woo estaba muy extraño.」
「¿Qué ha pasado entre ustedes dos?」
Sólo entonces se acordó de que hoy era la boda de su antigua compañera de la universidad. No sólo recibió mensajes sino que empezó a recibir llamadas, indicando así que la ceremonia ya había concluido.
—¿Hola?
Seo-young respondió una de las llamadas.
[—Seo-young, ¿estás ocupada?]
La persona que llamaba no era la “estrella” de la boda, pero era una antigua compañera de clase con la que estaba algo familiarizada. Seo-young ocultó su voz cansada y respondió con calma.
—Sí, lo siento. Tengo trabajo que hacer.
[—No, discúlpame. Pero… ¿Puedo preguntarte algo?]
Seo-young ya había captado el propósito de la llamada con los mensajes que cayeron como bombas sobre ella. Exhaló el aliento retenido y pulsó el altavoz.
—¿Quieres hablar de Yoon-woo?
[—¡Habéis roto? Bueno, ¿entonces te enteraste?]
—¿Enterarme de qué?
[—De la nueva novia de Yoon-woo… ¿No lo sabías?]
Ya tiene una nueva novia.
La que quiso que terminaran fue ella, pero Seo-young sintió que le dolía el corazón como si le hubieran troceado con un cuchillo. Era un error pensar que un hombre como Yoon-woo no podría conseguir otra mujer.
Aún así, sólo habían pasado un par de semanas…
Miró su calendario. No, no había visto a Yoon-woo desde hace más de 20 días. El tiempo había pasado salvajemente rápido.
—Eh… Ya veo. No lo sabía.
Su antigua compañera de clase no le dijo nada más, a pesar de que le contestó con una respuesta tan simple. Se escucharon murmullos confusos y parecía que la interlocutora mantenía una conversación desconocida con quienes la rodeaban. Seo-young no lograba descifrar lo que se estaba diciendo ya que la voz a través del auricular estaba amortiguada por el fuerte ruido.
Decidió abrir la boca, no le gustaban las llamadas incómodas.
—Mira, ¿puedo colgar? En el hospital de mi papá no…
[—¡Espera un momento! Haa… Fotos. Hice unas fotos. ¡Míralas!]
Su antigua compañera de clase había hecho, apresuradamente, un reportaje fotográfico. Seo-young frunció el ceño ante el repentino pedido.
—¿Fotos de quién?
[—De la nueva novia de Yoon-woo.]
—¿Por qué debería ver eso?
Seo-young no estaba segura de poder ver el rostro de la nueva chica de Yoon-woo y mantenerse cuerda en el proceso. No quería mirar las fotos porque echaba de menos a Seo Yoon-woo y porque tenía el corazón roto por haberlo dejado.
[—¡Sólo hazlo una vez! Todos estamos tan confundidos ahora mismo…]
Y llegó el mensaje con las fotos. Es demasiado cruel tener que ver la foto de la nueva novia. Las manos empezaron a temblarle. El corazón le latía con fuerza y tenía la respiración acelerada. Pero la actitud de su compañera era tan extraña que no pudo resistirse.
Tocando la pantalla con manos temblorosas, se estremeció y endureció todo su cuerpo. Había una sensación de incompatibilidad con la mujer que estaba al lado de Yoon-woo. Una mujer vestida impecablemente y el pelo largo atado…
|¿Yo?|
[—¿Hola? Seo-young ¿las has visto?]
—Oh…
La nueva pareja de Yoon-woo tenía una atmósfera similar a la de ella porque tenían rasgos faciales similares. Pero cuando la miraba “pieza por pieza” eran diferentes. Desde la distancia, se parecía muchísimo a ella, pero cuanto más la miraba, más diferente era. Tenía los ojos más redondos y caídos, los labios un poco más gruesos.
[—Pensé que eras tú porque hace tiempo que no te veía… Pero al intercambiar palabras, descubrí que no era así.]
—Sí…
¿Cómo se supone que debería responder a eso? Seo Yoong sólo dio una respuesta que ni ella misma conocía. ¿Cómo demonios conoció Yoon-woo a esa mujer? Era una persona que se parecía tanto a ella misma; no se podía negar que Seo-young era muy parecida a la nueva novia de Yoon-woo.
***
No lograba entender en qué estaba pensando Yoon-woo al conocer a una mujer así, pero ya no era de su incumbencia y no se puso en contacto con él. Pensando que era una casualidad que la mujer tuviera un parecido enorme con ella, Seo-young trató de deshacerse de sus ideas erróneas. Ni siquiera tuvo el valor de mantener el contacto con él cuando acabó todo.
Sin embargo, cada vez que estaba distraída, solía tener pensamientos dolorosos que le desgarraban el corazón y la dejaban aturdida.
¿Sería capaz de vivir así el resto de su vida?
Pasaba cada día en agonía, con el nombre de Yoon-woo grabado en su corazón. Parecía ser lo único que le quedaba en la vida. Estaba segura de que era un desastre en el exterior. Cada día hace como puede lo que se le asigna y lucha por sobrevivir de alguna manera.
Incluso en el ajetreado momento de cuidar a su padre enfermo y tratar de no perder su lugar en “la sociedad”, cada vez que el rastro de Yoon-woo revelaba su presencia en el corazón, Seo-young tenía ganas de vomitar. ¿No sería genial si pudiera arrancarse esa presencia como si escupiera comida?
La supervisora se le acercó por detrás, mientras Seo-young hacía esfuerzos en controlar su respiración para disimular el sofoco que la embargaba; estaba fingiendo que no pasaba nada.
—Seo-young, ¿sabes que alguien ha venido a verte?
—¿Quién?
Por un momento, Seo-young se preguntó si la identidad de su visita era Yoon-woo. De repente, sintió que una extraña anticipación que le paralizaba el corazón, y los ojos le brillaron de forma extraña. Ella había roto a Yoon-woo al decirle que su relación había terminado y de que no había forma que continuaran en el futuro. Pero los sentimientos todavía seguían ahí.
—No lo sé. Ella simplemente preguntó si había una mujer llamada Seo-young trabajando en esta oficina. Así que salga de una vez.
—Oh…
No era Yoon-woo. Era una mujer. ¿Quién es la mujer que vino hasta aquí? No se le vino nadie a la mente. Seo-young se sintió amargada al darse cuenta de que sus relaciones interpersonales eran nulas.*
(N/T: No tiene un círculo social de amigos).
Uno de los puntos fuertes de trabajar en pequeñas empresas era que no tenían las agendas completamente llenas. Cuando se tenía algunos asuntos personales, el empleado podía moverse libremente siempre que no interfiriera con su trabajo en la empresa. El joven presidente, que tenía más de 40 años, estaba dispuesto a tener en cuenta la conveniencia de sus empleados, lo que le permitía a Seo-young tomarse algunos descansos para atender a su padre enfermo.
Por lo tanto, esta vez también pudo salir momentáneamente de la empresa sin ninguna dificultad. Mientras caminaba, contemplaba en su mente quién sería la mujer que la estaba esperando. Recordó de repente a la madre de Yoon-woo. No dejaba de imaginar. ¿Podría ser que la nueva mujer al lado de Yoon-woo fuera confundida por su gran parecido y por error su suegra viniera a advertirle de nuevo? Pensaba que podría ser el caso. Entonces debía hablar con firmeza y seguridad. No iba a someterse como una pecadora como lo hizo en el pasado.
Como siempre, Seo-young se convertía en una mujer brillante y segura en su imaginación. Sólo era una gratificación sustituta en la fantasía, mientras que en la realidad ni siquiera era capaz de hablar con franqueza*.
(Becky: *x2 amiga).
Al salir del ascensor, se detuvo al ver a una joven de pie junto a la oficina de seguridad. La espalda de la fémina, que llevaba un lujoso abrigo brillante y zapatos de tacón, no le resultaba familiar. Nunca había conocido a una persona así.
—Erm, ¿De casualidad…?
Se acercó a la mujer, haciendo deliberadamente sonar sus pasos. En cuanto la desconocida giró su cuerpo, Seo-young, sin darse cuenta, jadeó e inhaló. A la otra persona le pasó lo mismo.
—… ¿Eres Seo-young?
Dos féminas, muy parecidas, se miraron la una a la otra.
La mujer se presentó así misma como Kim Hee-yeon y miró a Seo-young con atención; desde la punta de la cabeza hasta la punta de los pies. Fruncía el ceño por momentos como si estuviera a punto de llorar y luego se mordía el labio inferior con rabia.
Seo-young no tenía nada que decir. No es que no pudiera hablar, simplemente no tenía nada que decirle. Todo lo que tenía que decir, de todos modos, era sobre Yoon-woo y no lo hacía porque tenía un sentimiento egoísta de derrota por el hecho de que la mujer que tenía delante se lo había arrebatado, así que no quería hablar.
—Entonces, es cierto que yo…
Hee-yeon murmuró sin poder evitarlo, y luego se echó a reír. La gente que pasaba por el costado la miraba con asombro. El guardia la miró con el ceño fruncido, salió de la sala de guardia, hizo una advertencia y luego volvió a entrar.
—Ja, ja, ja, ja…
Hee-yeon, que apenas había conseguido controlar su sonrisa, empezó a mostrar lágrimas esta vez. Avergonzada, Seo-young abrió dudosamente la boca,
—Disculpe…
—Seo Yoon-woo, hijo de perra…
Un insulto salió de la boca de Hee-yeon. Seo-young no podía entender el sentir de la otra mujer. ¿Estaba enfadada porque se parecía a la ex de su actual novio? De todas formas, la persona que ahora se sentaba al lado de Yoon-woo era Hee-yeon, ya no ella. ¿Qué diablos es lo que le hacía enfadar tanto?
Esa mujer tenía a Yoon-woo.
Cuando pensó en eso, Seo-young también se enojó. Sin embargo, no puede enfadarse con alguien que no conoce. Procedió a hablar con la mayor frialdad posible.
—¿Ya me puedo ir? Estoy en medio de mi horario laboral.
—… Por favor, dame un minuto. Es frustrante, es realmente frustrante… Porque quiero decírtelo.
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