Para cuando Seo-young abrió los ojos, ya era de día. Tenía dolores musculares en todo el cuerpo y le era difícil levantar un solo dedo. Entre todos, el dolor más grande lo sentía en la parte baja de la espalda. Frunció el ceño ante la incomodidad y apenas pudo levantar la parte superior de su cuerpo.
—Haa…
Se le escapó un suspiro. Los sucesos de ayer se sintieron como un sueño.
Levantó furtivamente el edredón y examinó su cuerpo. No había nada diferente. Sin embargo, el dolor muscular era severo.
Se sonrojó al recordar la noche anterior. Al mismo tiempo, sus ojos quedaron empapados de confusión. Yoon-woo soltándole palabras duras como diatribas en la cocina, no era el chico que conocía. Al final terminó casi desmayada por el cansancio, pero cuando su mente se aclaró, comenzó a sentir miedo.
En el pasado, no importaba cuán enojado estuviera, Yoon-woo nunca mostró un comportamiento brusco. Incluso cuando solían pelear, él manejaba bien sus emociones y explicaba con calma la razón de su enojo. Sus antiguas peleas de pareja solían ser porque ella estaba molesta y cansada de la vida, pero solía relajarse y disculparse ante las palabras tranquilizadoras de su entonces novio.
¿Por qué demonios Yoon-woo actuó así ayer…?
Por supuesto, tenía ciertas sospechas.
Entonces la puerta del dormitorio se abrió. Yoon-woo entró vistiendo una bata de baño. Él observaba tranquilamente su aspecto recién levantado. Lucía tan despreocupado que daba la sensación de no haber hecho nada el día anterior.
El corazón de Seo-young se aceleró, pero también le devolvió la mirada fijamente.
Él se le adelantó con una sonrisa y le preguntó.
—¿Qué?
No era una sonrisa que irradiase luz. Instintivamente, Seo Yong se encogió. ¿Por qué actuó así con ella? ¿Por qué cambió tanto ayer? Tenía mucho que preguntar, pero nada salió de su boca. No tenía la confianza suficiente para preguntar o escuchar respuestas.
Pronto se escuchó una voz mezclada con sonrisas.
—¿Quieres asearte?
Ella negó débilmente con la cabeza. Sabía que en el momento que pusiera fuerza en su piernas para pararse, de seguro gritaría. Había pensado que sólo después de que mejorara un poco el dolor muscular recién podría bañarse. Podía sentir que él la miraba y lo escuchó hablar lentamente.
—El olor me está volviendo loco.
—¿Eh?
Sorprendida, Seo-young levantó sus brazos y se olió. ¿Olía a sudor? ¿Desprendía un olor sucio y desagradable? Ahora estaba más avergonzada que nunca. Sonrojada, bajó los brazos pero, él se le acercó y murmuró.
—El olor de una mujer que ruega que se la vuelvan a meter.
Seo-young jadeó e inhaló bruscamente. Lo vió sentarse a su lado sin borrar su pulcra expresión. El reflejo de su mirada fija hizo que se mojara, se sintió incómoda por ello. Sentía que se había convertido en una gata en celo, odiándose por sentirse tan débil con solo una mirada, tomó una decisión.
|Salgamos de aquí.|
Ya no tenía la confianza para estar al lado de Yoon-woo. No cuando parecía más ofendido que enojado. Por mucho que lo piense, lo único que podría haberle hecho enojar ayer sería el desliz verbal. Decir que no “importaba con qué hombre tuviera sexo” podría haberlo lastimado.
A este ritmo, iba en camino de lastimarlo una y otra vez con tal de no revelar la verdad de los 50 millones de wones que recibió. No quería hacerle enojar más después de la ruptura. Cuando fueron pareja, era tierno hacerlo, ahora no.
Y no quería ser lastimada también por sus diferentes cambios.
Tragó saliva y abrió sus labios temblorosos.
—Yo… C-creo que me iré retirando.
¿El por qué? Incapaz de mirarlo directamente a los ojos, desvió la mirada ligeramente.
Él no dijo nada.
Ella continuó hablando, tratando de excusarse.
—Pasó tanto ayer… No creo que logre relajarme si estoy contigo a solas.
El mero hecho de recordar las incómodas y obscenas palabras que salieron de la boca de Yoon-woo hizo que su rostro ardiera.
—Rompimos, ahora…
—Ya que hemos terminado, ¿quieres a alguien más dentro de ti?
—¡No digas eso!
Ella elevó la voz en respuesta a la pregunta sarcástica. Levantó la vista y lo miró con intensidad.
—Ayer cometí un error al decir esas tonterías. Lo siento, Yoon-woo. Todo lo que pasó ayer… Fue porque eras tú. Y si fuera otra persona, nunca hubiera pensado en hacer eso.
Hablaba en serio. Para su desgracia, ella todavía lo extrañaba en secreto. Sin embargo, él sacudió la cabeza con incredulidad.
—¿Por qué terminaste conmigo si dices que no eres capaz de hacer esto con nadie más? ¿Por qué quieres irte?
No podía ser honesta sobre la razón. No queriendo ser vista como una mujer interesada, Seo-young mantuvo la boca cerrada y ansiosa evitó su mirada. Sin ninguna razón para salir con algo inteligente, se sintió avergonzada. Y escogió la excusa más plausible.
—No te amo, pero la verdad es que… tuve ganas de acostarme contigo.
—¿De verdad?
Sorprendentemente, Yoon-woo pareció entender.
Para ella, tener relaciones sexuales con alguien que no amaba estaba fuera de su naturaleza, pero no podía desmentir eso. Si él quedaba convencido y lo aceptaba como razón de ruptura, la imagen que tenía de ella sería algo ridícula, pero era mejor que ser vista como una mujer interesada y calculadora.
—Lo siento.
Seo-young se disculpó sinceramente. Le dolía el corazón tanto como el resto de sus músculos. Al final, terminó lastimando y abandonando al hombre que había sido una bendición en su vida.
Pero entonces. Yoon-woo estiró los brazos y la agarró por los hombros. A ella se le puso la piel de gallina por el contacto.
—No me amas, pero quisiste seguir cogiendo.
Escupió cada palabra.
—¿Ahora me dices eso?
—¿Qué?
—Sería un gran problema si dejas esta casa, Seo-young. Pero como mujer, debió ser difícil ser cogida por un hombre al que no amas.
Vio que a él se le levantaban la comisura de los labios. Pero sus formidables ojos no sonreían en absoluto.
—Siguiendo esa línea de pensamiento, si sales de esta casa y te exitas, ¿te vas a acostar con cualquiera? Y si no fuera mí, ¿no podrías haber hecho eso?
—No, lo que quise decir es que…
—¿Estoy equivocado?
Se rió de ella como si fuera ridícula. Su corazón palpitaba ante la burla que nunca había recibido en 4 años de relación. Bueno, era curioso que se atreviera a sufrir cuando fue ella la que tomó el dinero para abandonarlo.
—No, no lo estás. Es la verdad que te estaba ocultando.
Seo-young ya no tenía nada que decir. No importa lo que dijera, no funcionará para Yoon-woo ahora. Con un alto sentido de orgullo, odiaba más que a nada el engaño; estaba furioso porque ella había tratado de engañarlo torpemente.
—Entonces sí es cierto que podrías acostarte con cualquiera.
—Yoon-woo.
—¿Entonces quieres volverlo a hacer?
La mano de Yoon-woo en su hombro se sentía caliente. Por experiencia, se dio cuenta de cómo se iba a desarrollar esta situación, entonces golpeó su mano. Hubo silencio entre los dos. Ella abrió sus labios secos.
—Yoon-woo, estás enojado… Lo sé. Lo siento.
Nuevamente terminó disculpándose y continuó.
—Y es algo que sucedió ayer, pero, Yoon-woo, tú también…
Se estremeció al recordar la intensa estimulación de anoche y el placer vertiginoso que había surgido frente a ella. Inhalando, trató de fingir ser casual. En el momento que sintió cierta mirada punzante, el interior de sus piernas se humedeció nuevamente. Aunque estaba tapada con un edredón nórdico, estaba claro que sus pezones estaban erectos.
Maldición. Era la mujer sucia y excitada que él describió. Se maldijo a sí misma y prosiguió.
—…Tú también fuiste malo conmigo.
Era la primera vez que había sido tan rudo. Las palabras hirientes y agudas la atravesaron como cuchillos. Se sintió avergonzada y hasta asustada porque parecía otra persona.
En ese momento, Yoon-woo estiró el brazo y quitó la colcha que apenas la cubría. Él sonrió al ver sus pezones oscurecidos.
—Entonces estuvo bien, ¿no?
Ella cruzó los brazos y trató de cubrirse los pechos, pero él fue más rápido. Agarró la punta de uno de sus pechos con el pulgar y el índice y lo torció.
—¡Haa!
—Ya estás lista aquí. También debes estar húmeda abajo.
La conocía bien. Su rostro se enrojeció. Se encogió de hombros y apartó su brazo. Él retiró la mano obedientemente y habló.
—¿Estás reaccionando por un hombre que ni siquiera amas, Seo-young? Si no te cojo ahora, ¿vas a irte de esta casa y abrirte de piernas para otro?
—¡No!
Exclamó. Se le llenaron los ojos de lágrimas.
—¿Por qué no me crees? Es porque eres tú, es por ti, así que, ¿por qué hablas así?
—Lo dijiste. No me amas. ¿Acaso no rompiste conmigo por eso?
En contraste con su excitación, él estaba muy tranquilo. El corazón de Seo-young se hundió. Yoon-woo continuó hablando aterradoramente firme.
—No sé cual sería la diferencia entre otros hombres y yo.
Seo-young se atragantó. Si continúan hablando, el tema de conversación llegará a las razones de la ruptura. Sería mejor ponerle fin al tema. Terminó respondiendo con nerviosismo.
—Tú eres alguien familiar porque hemos estado saliendo durante 4 años…
—¿En serio? Entonces ya que te resulto tan familiar continuaré.
Él la empujó por el hombro y la tumbó. Rápidamente se deshizo de el edredón y de su propia bata. No era evidente por su expresión y tono tranquilos, pero él estaba tan excitado como ella. Ya era claro por qué dijo a propósito palabras tan sucias.
—Y-Yoon-woo.
Lo llamó por su nombre para intentar detenerlo, él fingió no escuchar. Tal vez esto era lo mejor. Para qué continuar hablando en vez de…
Yoon-woo le abrió las piernas y se colocó en el medio. Todavía quedaban rastros secos de él por todas partes en la entrada femenina. Era una vista que le encantó. Que ella se vaya en ese estado era ridículo.
Entonces metió la lengua en la entrada ligeramente hinchada. Le hizo sentir bien oler su propio aroma junto al de ella. Comenzó a darle lengüetazos al pequeño espacio húmedo.
—Uhh…
Su lengua tocó cierta membrana sensible y ella sacudió la cintura. Cuanto más contacto había, más transparente fluía el líquido desde el interior. El sonido húmedo llenó la habitación. Ella agarró la sábana, cerró los ojos y apretó los dientes. Los gemidos se le escapaban. Él se detuvo y le susurró algo.
—Llora como lo hiciste ayer.
Era como si supiera que ella estaba conteniendo los gemidos. Mientras barría con la lengua la entrada hinchada, presionó con la mano el punto que comenzaba a inflamarse cada vez más.
—¡Hmm! ¡Ah!
Un gemido incontenible estalló. Ante la sensación intensa, sacudió la cintura con brusquedad. Sus sentidos se volvieron lo suficientemente sensibles como para sentir el flujo deslizándose. Su pulso acelerado parecía resonar en sus oídos. Volvió a levantar la cadera siguiendo los movimientos ajenos.
—¡Hngg!
Los ojos de Seo-young se abrieron. Dos dedos se deslizaron en su interior. Abrió la boca y aspiró el aire con fuerza. Los dedos se curvaron y deslizaron a través de sus paredes internas. Mientras miraba el líquido que se había untado en sus dedos, él sonrió.
—Mira esto.
Acercó los dedos frente a sus ojos. Al verlos empapados con la evidencia de su excitación, ella apretó los ojos con fuerza.
—Ni siquiera puedo imaginar qué pasaría si dejara que un cuerpo así saliera por ahí.
Ya no podía más.
—Yoon-woo, detente.
Sin poder siquiera abrir los ojos, Seo-young habló con voz temblorosa.
—Tú no eres así.
No quería sentirse más humillada.
Él besó sus labios suplicantes. Cuando sus suaves labios se abrieron, invadió su boca sin ninguna resistencia. Sus lenguas se tocaron, se enredaron y recorrieron las suaves membranas del interior.
Ayer había conseguido que se la chupara. Arriba y abajo…todo parecía pertenecerle ahora, por lo que Yoon-woo estaba satisfecho. Entonces, ¿por qué mentía con esa boca tan adorable?
—Ahora voy a metértelo, para que dejes de chorrear.
—Yoon-woo.
—¿No quieres?
Su cuerpo ya lo deseaba. No simples dedos, sino algo que la llenara por completo… un pene pesado, como si fuera a desgarrarla desde dentro. Sus paredes internas temblaron anticipándolo. Pero ella negó con la cabeza.
—No lo hagas.
No podía seguir dejándose llevar así. Seo-young reunió el coraje para abrir los ojos. Vio un rostro inexpresivo. Cuando las emociones se desbordaron, las lágrimas brotaron de repente.
—¿Por qué lloras?
—Tú… estás siendo demasiado cruel.
—¿Así que el malo soy yo? ¿Y qué hay de ti, Jeong Seo-young?
Con una voz mezclada con risas, Yoon-woo preguntó de vuelta. Sí, la cruel era ella. Recibió 50 millones de wones y abandonó a su novio, se despidió con palabras que ni siquiera sentía. Y aun así, egoístamente, había ido a pasar una última noche con él.
No debió. No debió aceptar ese dinero. Las lágrimas fluyeron por su rostro. Incluso entonces, él le limpió la mejilla con suavidad. Con voz temblorosa, ella habló.
—Lo siento.
Él no respondió.
—Lo siento, Yoon-woo. Yo… te utilicé.
Seo-young tomó una decisión. No había querido quedarse en su recuerdo como una mujer codiciosa por el dinero, pero se dio cuenta de que había estado equivocada. Antes que seguir escuchando palabras humillantes de Yoon-woo, que creía que ella iría detrás de cualquier hombre, tal vez era mejor convertirse en una mujer loca por el dinero. Al menos, cuando el malentendido se aclarara, él podría despreciarla… pero ya no la humillaría.
—Acepté dinero.
—De quién.
—De tu madre.
La quietud subsiguiente fue tan aterradora. Sin saber qué diría él, ella habló rápido.
—Acepté cincuenta millones a cambio de romper contigo. Quería que los últimos días de mi padre fueran al menos un poco cómodos. Estaba tan cansada… tan agotada… que te abandoné.
Después de confesar todo con honestidad, se cubrió el rostro con ambas manos. Las lágrimas mojaron sus palmas. Sentía curiosidad por su expresión, pero no quería verla.
—Dijiste que rompías conmigo porque ya no me amabas.
—…No era cierto.
—Entonces, ¿y lo de ayer?
Él le sujetó las muñecas y apartó sus manos mientras preguntaba. Con el rostro empapado en lágrimas, ella lo miró. Su expresión estaba más tranquila de lo que esperaba, no parecía enojado por el engaño.
—Te seguí hasta aquí porque te amo. Y ayer dormí contigo porque te amo.
El rostro de él, que había estado rígido y frío, empezó a suavizarse. La sonrisa luminosa que ella conocía volvió a aparecer después de mucho tiempo. Sonriendo con timidez, besó ligeramente sus labios y dijo:
—Buen trabajo.
Era una respuesta que jamás habría imaginado. Pensó que estaría enojado o sería despectivo, pero él la estaba felicitando.
Le secó las lágrimas en silencio. La expresión aturdida de ella le pareció tan adorable que una sonrisa se le escapó sola. Debería haber hablado con sinceridad desde el principio, en lugar de ocultarlo todo y sufrir sola.
Ante la mirada relajada de él, el corazón de ella empezó a latir con fuerza. No era emoción. Su corazón temblaba por la inquietud. Él no parecía sorprendido. Como si aquello no fuera algo que estuviera oyendo por primera vez… Moviendo los labios, ella preguntó con dificultad.
—¿Ya… lo sabías?
—¿Hay algo sobre ti que yo no sepa?
Seo Yoon-woo ya sabía sobre los 50 millones de wones. Ella lo miró con la boca entreabierta. ¿Cómo podía ser posible? Si lo sabía, debería haberse enfadado cuando ella le dijo que rompieran. O al menos debería haberle dicho que devolviera el dinero. ¿Cómo podía mostrarse tan tranquilo? Sus pensamientos se mezclaron caóticamente.
—Bien recibido. Piensa en ello como una mesada. Una mesada que te dio tu futura suegra.
Mientras ella seguía confundida, él le acarició la cabeza. Su contacto… aquel contacto amable, cálido y dulce… de pronto le resultó terriblemente aterrador. Ella apartó su mano de un manotazo y endureció el rostro.
Entonces, ¿y lo de ayer?
Él mismo lo había preguntado hacía un momento. Ella también quería preguntarlo. Entonces, ¿y lo de ayer? ¿Por qué la había presionado tanto? ¿Había estado probándola todo el tiempo mientras sabía la verdad?
El hilo de razón que se mantenía tenso dentro de ella se rompió sin fuerza.
—Sabiéndolo todo… ¿cómo pudiste hacer algo así?
—¿Hacer qué?
—¡Sabías por qué te pedí que rompiéramos! ¡¿Cómo pudiste hacer esto?!
Ella gritó. Podía reírse de ella y llamarla descarada si quería. Pero sentía que iba a estallar por dentro si seguía callando. Las palabras crueles que él le había lanzado el día anterior habían sido terribles. Incluso hacía un momento le había dicho cosas obscenas. Si lo había soportado, había sido por su sentimiento de culpa.
—Tú misma dijiste claramente que ya no me amabas y que incluso pasar el tiempo conmigo te parecía un desperdicio.
—¿Cómo iba a decir que rompía contigo porque había aceptado dinero?
—Ese era tu problema.
Yoon-woo sonrió, el rostro de Seo-young palideció. Ella no estaba en posición de alzar la voz. Después de todo, entre su novio y el dinero, ella había elegido el dinero. Incluso si volviera a ese momento, elegiría el dinero otra vez. Sentirse culpable era inevitable.
—Seo-young.
La llamó cariñosamente. Sus hombros se estremecieron. Él besó sus labios, su clavícula y la punta de su pecho. Luego rodó la lengua sobre su pezón endurecido. Su cuerpo se tensó por completo.
—Me mentiste.
La tensión le hizo tragar saliva con dificultad. Él continuó hablando mientras besaba sus pechos.
—¿Cómo se supone que voy a confiar en ti ahora?
Pero para ella era igual. Su confianza también se había roto al ver que él sabía aquello que ella había estado ocultando y aun así había fingido no saber nada. Yoon-woo estaba desviando hábilmente toda la culpa hacia ella. Molesta por eso, le respondió con dureza.
—Igualmente ya terminamos. No es necesario que tengamos que confiar en el otro.
—No digas eso.
Él cortó sus palabras y sonrió. Mientras acariciaba suavemente su pecho redondo, continuó hablando.
—Todavía me amas.
Como el susurro de un demonio, su voz era dulce y suave. Y era cierto que lo amaba, así que se quedó sin palabras. Como si pudiera ver dentro de su corazón, él susurró con una sonrisa.
—Nosotros no vamos a romper. Ya te lo dije.
Aquellas palabras resonaron en las cercanías de su desnudez.
—Piensa en el dinero que mi madre te dio como la asignación que recibiste de tu futura suegra.
En ese momento, los ojos de la mujer de mediana edad que la estaba mirando vinieron a la mente, y Seo-young cerró los ojos. Aquella dama tan distinguida jamás aceptaría como nuera a una mujer descarada que había aceptado dinero. Ni siquiera podía imaginar cuánto la criticaría por decir que rompía con su hijo por su bien mientras en secreto se quedaba con el dinero.
Después de todo, ella ya lo había abandonado una vez. Solo por dinero. Él también la había engañado y la había tratado con crueldad. Una relación así no podía mantener la dulzura anterior. Negó con la cabeza.
—No. Nosotros rompimos. Te ame o no, esto ya terminó.
Ante su respuesta firme, la mirada de él se volvió fría.
—¿Hablas en serio entonces?
—Sí.
Porque ya no podía soportar nada de esto. La cobarde Jeong Seo-young solo quería huir.
—Ya veo.
Respondiendo sin rodeos, Yoon-woo se levantó de la cama y se volvió a poner la bata que había caído al suelo. Al ver su actitud, sin el menor rastro de apego, el corazón de ella empezó a latir con fuerza.
Y sin siquiera mirar atrás, él abandonó el dormitorio.
Toda la fuerza abandonó su cuerpo.
Se acabó.
Realmente se acabó. Con una expresión vacía, se quedó mirando la puerta del dormitorio. El hecho de que lo amaba era verdad, y las lágrimas terminaron brotando. Apenas logró recomponerse por su cuerpo dolorido y miró a su alrededor en busca de ropa para usar.
Pero no había ropa en ninguna parte. Envuelta con el edredón, miró fijamente a la puerta. No tenía el valor para hablar con él.
La ropa que se quitó ayer probablemente estaba en el baño.
Ponerse sus ropas, tomar su bolso y largarse, ese era el orden del plan.
Mientras haya hecho uso de ese dinero, no merecía permanecer junto a Seo Yoon-woo de ninguna manera.
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