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Obsesión amorosa - Capítulo 0

Prólogo

 

 

Un sonido húmedo y viscoso se podía escuchar incluso a través de su estado de débil conciencia. Los párpados le pesaban tanto que ni siquiera podía abrir los ojos, pero la lucidez de Seo-young estaba regresando poco a poco.

 

Su cuerpo se sentía tan pesado como sus párpados, semejante al algodón empapado en agua. Su mente se iba aclarando lentamente. Y, la razón por la que no podía mover ni las yemas de los dedos era por lo que sucedió ayer por la noche.

 

|¿Ayer por la noche?|

 

En ese momento, un destello explotó en la cabeza de Seo-young. Cuando la conciencia salió a la superficie, sintió un dolor punzante y fuerte entre las piernas, diferente de los dolores musculares que se habían extendido por todo su cuerpo.

 

No fue capaz de cerrar las piernas durante toda la noche anterior. Unas esposas engrilletaban uno de sus tobillos, dejándola sujeta a uno de los postes de la cama.

 

No era sólo eso. Como suele ocurrir con los perros que se escapan a menudo de casa, ella llevaba puesta una correa para personas, pero en realidad eso nunca podría ser algo humano. El extremo de la correa estaba atado en algún lugar cerca de la cabecera de la cama, ella misma no alcanzaba a verlo.

 

Y así, una y otra vez…

 

Al recordar eso, Seo-young sintió que su corazón latía con fuerza y se desplomaba en el vacío.

 

Fue entonces.

 

—Haa…

 

Suspiros.  

 

Se escuchó el sonido de un hombre gimiendo de forma suave y grave. Esa voz dulce y baja hizo que su corazón volviera a temblar y desplomarse en el vacío. Su amable, dulce y brillante amado… No, era la voz de alguien con quien ya se habían terminado las cosas.

 

—Haa, Seo-young, haa…

 

Cuando escuchó que pronunciaba su nombre, Seo-young, repentinamente sacudió los hombros sin darse cuenta. Aquel era un gemido extraño. Como los gemidos que le había escuchado soltar mientras él se introducía en su interior.

 

Pero ahora nadie la estaba tocando, ni con un solo dedo. Justo cuando se empezó a preguntarse qué demonios estaba pasando, el sonido húmedo se detuvo.

 

Ella abrió cuidadosamente los ojos en la penumbra. Era como si se hubiera cubierto la habitación con un manto de oscuridad. Lentamente, muy lentamente, comenzaron a aparecer los contornos de la habitación. Cuando se acostumbró a la oscuridad, pudo encontrar una sombra a sus pies.

 

Extrañamente, sólo el rostro blanco se veía con excepcional claridad en la penumbra. El hombre semidesnudo, apoyado, sonrió al verla atada.

 

—¿Estás despierta?

 

Con gracia, él entornó sus bonitos ojos, provocándole un estremecimiento en la columna vertebral. Estaban en una habitación donde no había luz a la vista, pero por alguna razón, la apariencia ajena entraba por sus ojos con nitidez.

 

Era como si un foco iluminara esa cabeza.

 

—Seo Yoon-woo, ¿qué estás…? ¿Tú…?

 

Seo-young trató de mantener una expresión tranquila, aunque internamente estuviera sorprendida por la voz ronca que salió de su garganta y que no sonara como la suya. Se esforzó por mantener su expresión de calma.

 

—Mi amada Jeong Seo-young, estoy caliente.

 

Una frase inapropiada salió de esos labios, que en el pasado sólo habían soltado palabras amables. Seo-young se sobresaltó una vez más. Era porque había visto que el miembro masculino estaba más grande de lo habitual. Lo vio sonreír mientras se frotaba orgullosamente el pene, como si le estuviera dando un espectáculo.

 

La verdadera naturaleza del sonido húmedo, que resonaba en sus propios oídos, resultó ser el sonido de la fricción producida por carne restregándose contra carne. Y en lugar del hombre insolente que fue atrapado masturbándose, era ella quien estaba a punto de ponerse rígida.

 

—Me alegro de que te hayas despertado.

 

Esa voz estaba mezclaba con risa. Ella jadeó y tomó aire.

 

En contraste a esta situación turbia, él tenía una sonrisa de oreja a oreja. Era Yoon-woo, a quien conocía bien, pero esta persona frente a ella era tan poco familiar que Seo-young le miró con ojos vacíos de los que se había escapado el alma. Cuando él volvió a mover la mano, la mirada descendió naturalmente de su rostro.

 

Al ver el gran miembro erecto, se quedó sin aliento. No podía verlo del todo bien, pero estaba claro que la punta ya estaba muy mojada.

 

Porque ella misma lo conoce bien. 

 

|Porque durante cuatro años nos amamos, nos deseamos, y lo fuimos todo el uno para el otro.|

 

Al menos para Jeong Seo-young, Seo Yoon-woo había sido un hombre de ensueño.

 

Pero Seo-young no podía creer que ese ensueño estuviera a punto de convertirse en una pesadilla.

 

Aunque lo más increíble era que su propio cuerpo se empapara lentamente a pesar de la situación de horror. Debía estar loca. La sonrisa en los ojos de Seo Yoon-woo hizo temblar la parte inferior que lo acogió toda la noche anterior.

 

Como el corazón que nunca ha olvidado a su amado.

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