Tras una larga guerra entre humanos y sirenas, una antigua maldición se arraigó en el linaje real. Transmitida de generación en generación, terminó alcanzando al joven príncipe heredero, Wook.
Afligido por visiones perturbadoras y una angustia constante que no lograba comprender, Wook buscó refugio en un antiguo templo junto al mar. Durante una de esas visiones, un accidente lo hizo caer desde un acantilado.
Contra toda probabilidad, sobrevivió. Al despertar, se enfrentó a una realidad imposible… y a una voz desconocida que le susurró:
—Puedo salvarte de la maldición.
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